Bueno, voy a seguir con la crónica de mi primera salida enlatao que publico en el blogg.
Después de hacer noche en Salamanca, a la mañana siguiente madrugamos un poco para aprovechar al máximo las pocas horas de luz solar.
Nuestro primer destino, Guijuelo, el motivo, sus maravillosos y fotogénicos jamones y demás embutidos ibéricos. Una vez aprovisionados para el año venidero tomamos rumbo sur, en busca de un pueblo singular donde los haya, Candelario. Sus empedradas y empinadas calles, aparte de su sistema de regadío y el uso que se le daban antiguamente es algo único

Nunca se me olvidará esta visita. Mientras Palmi (mi mujer) se fue a ver una capilla, yo la esperé tomando algo en un bar próximo. Al rato me doy cuenta de que tienen sidra asturiana. Coño!!! vaya suerte cuando venga ella y se entere. Total que pedimos una sidra, la cual tuve que escanciar yo como pude (hacia viento) que soy un profesional.
La risa floja llegó después, cuando le preguntamos que le debíamos. Total nada 10€
En fin, hay que tomárselo con humor, es lo único que nos mantiene con ganas de seguir para adelante. Hablando de seguir para adelante, pues eso que nos fuimos más al sur...
Y más adelante, Plasencia. Bonita cuidad con mucha historia que contar, aunque eso lo dejo para otros.
Después de comer, al enlatao con un destino, Trujillo, que para mi fue tal vez lo mejor que me pasó en 2000 km. Conocer el Parque Nacional de Monfragüe y todo su entorno
Y Trujillo, tierra de conquistadores, simplemente maravilloso
La noche se nos echa encima y todavía hay que llegar a Mérida.
Cosa que logramos con el suficiente tiempo para encontrar alojamiento y disfrutar de unas vistas nocturnas de la cuidad.
Mañana toca madrugar un poquito para visitar lo más emblemático de la ciudad.
El anfiteatro y el teatro romano.
Hasta mañana pues...
Después de hacer noche en Salamanca, a la mañana siguiente madrugamos un poco para aprovechar al máximo las pocas horas de luz solar.
Nuestro primer destino, Guijuelo, el motivo, sus maravillosos y fotogénicos jamones y demás embutidos ibéricos. Una vez aprovisionados para el año venidero tomamos rumbo sur, en busca de un pueblo singular donde los haya, Candelario. Sus empedradas y empinadas calles, aparte de su sistema de regadío y el uso que se le daban antiguamente es algo único
Nunca se me olvidará esta visita. Mientras Palmi (mi mujer) se fue a ver una capilla, yo la esperé tomando algo en un bar próximo. Al rato me doy cuenta de que tienen sidra asturiana. Coño!!! vaya suerte cuando venga ella y se entere. Total que pedimos una sidra, la cual tuve que escanciar yo como pude (hacia viento) que soy un profesional.
La risa floja llegó después, cuando le preguntamos que le debíamos. Total nada 10€
En fin, hay que tomárselo con humor, es lo único que nos mantiene con ganas de seguir para adelante. Hablando de seguir para adelante, pues eso que nos fuimos más al sur...
| Dos tontos, el cartel y el que posa |
Después de comer, al enlatao con un destino, Trujillo, que para mi fue tal vez lo mejor que me pasó en 2000 km. Conocer el Parque Nacional de Monfragüe y todo su entorno
Y Trujillo, tierra de conquistadores, simplemente maravilloso
| A esta torre, después de ascender 100 escaleras, me encontré con unas vistas de la ciudad impresionantes |
La noche se nos echa encima y todavía hay que llegar a Mérida.
Cosa que logramos con el suficiente tiempo para encontrar alojamiento y disfrutar de unas vistas nocturnas de la cuidad.
Mañana toca madrugar un poquito para visitar lo más emblemático de la ciudad.
El anfiteatro y el teatro romano.
Hasta mañana pues...