Hola!!!
Aquí os dejo la crónica de otra ruta por el occidente de Asturias para conocer nuevos pueblos, carreteras y lugares.
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Acabado el mes de agosto, es una buena época para rodar más a gusto. Menos calor, menos tráfico y menos veraneantes = a más disfrute. Así que hasta Cangas del Narcea como un tiro. |
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El Pozo de las Mujeres Muertas para mi solito... |
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En el descenso hacia la sierra de Valledor ya me encontré con lugareñ@s. |
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Me encanta pararme en este lugar y contemplar un buen rato todo lo que me rodea |
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Que opináis??? |
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Una vez cruzado el valle, me dirijo a mi primer destino. |
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Embalse de Salime |
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Y por fin llego a Villarpedre. Dejo la moto aparcada a las afueras y voy a inspeccionar el terreno. No hay perros sueltos, que es algo que odio cuando llegas a estos sitios y además veo que tengo un buen lugar para dejar a Paca bien aparcada. |
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Así que vamos a darnos un garbeo por el pueblo que me parece más que bonito. |
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Hay gran cantidad de viña en el pueblo |
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Una pena ver todas las casas abandonadas. |
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Enseguida me percato de que no estoy solo. Y es que aveces uno está de suerte. Un hombre de avanzada edad me saluda y me da los buenos días. No tardo en darme cuenta de que aquel buen hombre tenía unas ganas locas de conversación.
Así que empezamos a charlar y charlar.
El pueblo está prácticamente abandonado, solo tres vecinos y alguno que otro que viene cada cierto tiempo.
Me relataba aquellos tiempos de bonanza y prosperidad, hablándome de molinos, maquilas, de trigo, de centeno, de maíz, de escanda, de hectáreas y hectáreas de viña. También recordaba los tiempos en que todo se fue apagando y como vio a sus amigos partir en busca de mejor vida. El no tuvo esa suerte y con tristeza y una mirada llorosa, solo esperaba morir en el mismo pueblo que le vio nacer.
Que injusta es aveces la vida. |
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Con este paisaje de fondo, mi imaginación empieza a volar y sueño otra Ribera Sacra, campos llenos de cosechas, ganado pastando, jóvenes y mayores ayudando en las tareas, vida dura desde luego, pero vida sana. |
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Me quedaría todo el día charlando con él, pero debo seguir mi camino. |
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Deseándole todo lo bueno y que siga así de hospitalario, me despido. |
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Siguiendo las indicaciones que me había recomendado, llego a La Mesa. |
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Y pude contemplar la bonita iglesia de Santa María Magdalena |
No sería mi ultima visita del día, pero el resto de la crónica la dejo para otra nueva entrada del blog.
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